jueves, 19 de marzo de 2009

SEMANA DE ILUSTRACIÓN "ARTEDIEZ"

Entre los días 9 y 13 de marzo se celebró en la Escuela de Arte Nº 10 de Madrid una "Semana Artediez" dedicada a la ilustración con participación de prefesionales y alumnos en la que hubo conferencias y mesas redondas así como una exposición de los alumnos sobre el Nº 10 y otra con reproducciones, libros y otros materiales de diez galardonados con el Premio Nacional de Ilustración.
Yo participé junto a Juan Ramón Alonso, Javier Serrano, ilustradores y amigos, Pedro García, editor pero amigo, José Crespo, también editor y Begoña Arespacochaga, profesora de infantil, en una mesa redonda en torno al libro de texto.
Para empezar cada uno de los presentes hizo una breve presentación de si mismo. Esta fue la mía:

Soy ilustrador de libros infantiles y juveniles, pero esporádicamente también de otras cosas, algo de publicidad, algo de prensa.
Han pasado ya unos cuantos años desde que ilustré mi primer libro allá por el año 1981.
En todos estos años me ha dado tiempo de ilustrar muchos libros, algunos me gustaron, muchos más o menos y algunos no me gustaron nada, pero como he vivido y vivo de la ilustración he tenido que ilustrar muchos que no me apetecía. También he hecho muchos libros de texto, aunque ahora he bajado mucho el ritmo en este campo, desde hace diez años aproximadamente sólo he realizado algún trabajo esporádico y nunca un libro completo.
También tuve tiempo de participar en la creación de la Asociación de Ilustradores de Madrid, formar parte de su Junta Directiva al lado de los aquí presentes, Javier Serrano y Juan Ramón Alonso y ser su Presidente por poco tiempo ya que presenté la dimisión por razones que ahora mismo no vienen al caso.
No he tenido una formación como ilustrador, he sido lo que se llama un autodidacta, aunque no hay nadie que lo sea del todo, pero hace 30 ó 35 años, que yo sepa, no había escuelas donde se impartiera ilustración como una materia específica, por lo menos en Madrid. Hubo quien hizo Bellas Artes como mis compañeros. Pero tampoco ellos pudieron escoger una asignatura llamada Ilustración.
Recuerdo que hace muchos años, cuando yo llevaba muy poco tiempo en esto, di una charla en esta misma escuela para alumnos que ya estudiaban Ilustración, pero por lo que supe, lo que entonces se impartía como tal, tenía muy poco que ver con la realidad profesional.
El primer libro que ilustré fue un pequeño libro de bolsillo con unas cuantas ilustraciones a blanco y negro, y he recibido varios premios, entre ellos el Nacional varias veces.
Pero todo no ha sido un paseo triunfal, así que para terminar y como ejemplo, os comento que, que el primer álbum que me encargaron, después de tener toda la maqueta, algún dibujo coloreado y acabado y el resto a línea, me lo rechazaron. A consecuencia de aquello, la persona que me lo encargó, que no era quien me lo había rechazado, me recomendó a Pedro García, con quien hoy tengo el honor de compartir mesa. Pedro me encargó las primeras ilustraciones que hice para un libro de lecturas, en definitiva de texto, el tema que vamos a tratar a continuación.

Después de las presentaciones comenzamos a debatir y contestar a las preguntas que previamente habían elaborado los alumnos:
-¿Qué formación y conocimientos debe tener un ilustrador para trabajar en un libro de texto?
-¿Cómo se enfrenta el ilustrador a un texto a la hora de ilustrarlo?
-¿Qué es mejor a nivel laboral: tener varios registros o desarrollar un estilo personal?
Y otras varias relacionadas con la libertad creativa, los derechos de autor y las repercusiones de los planes de estudio o las nuevas tecnologías.
Javier Serrano, en una brillante exposición, algo a los que nos tiene acostumbrados, dudó de la necesidad de ilustrar los textos didácticos. Begoña Arespacochaga le respondió que para infantil es una absoluta necesidad, que el niño aprende por curiosidad y que la imagen es muy importante para atraer su atención, que ayuda mucho a la comprensión y a memorizar. Yo estoy de acuerdo con ella, pero por otro lado los ilustradores en general, si podemos, rehusamos ilustrar este tipo de libros. Nos preguntábamos por qué sucede esto y la respuesta es que son muchos los condicionantes, como creatividad limitada, tiempos de realización muy ajustados, espacios para dibujar muy determinados por el diseño editorial, etc, etc.
Abordé el tema de los derechos de autor diciendo que en España no se pagan derechos acogiéndose a la claúsula de obra colectiva de la Ley de propiedad Intelectual. Los editores justificaron esto aduciendo que hoy en día era imposible encargar a un solo ilustrador un libro completo, sobre todo por tiempo. Discutimos bastante del tema, no nos convencieron sus razones, pero así estan las cosas hoy por hoy.
Ante la pregunta de un alumno de si están relacionadas ilustración y diseño, Javier dijo que ilustrar ya es diseñar, pero que hoy en día son muchos los ilustradores que están reduciendo la ilustración a solo diseño, olvidando valores como puede ser la expresión, yo también estoy de acuerdo con esto. Juan Ramón añadió que no tiene mucho sentido hacer unas ilustraciones que al final solo son decorativas y que quedarían muy bien para "papel de regalo".
Hablamos sobre la utilización del ordenador para ilustrar y se consideró que se había convertido en una herramienta muy importante, que había facilitado muchas cosas y abierto nuevos campos de experimentación gráfica, pero que también había llevado a mucha gente a un tipo de ilustración mecanizada sin mayor interés. Los editores consideraban que también había agilizado mucho las cosas en el proceso de edición.
Se habló sobre la necesidad de ser un buen dibujante para ilustrar. Javier consideró que hoy en día no es absolutamente necesario, ni en la ilustración ni en otras actividades artísticas, pero tanto Javier, como Juan Ramón, como yo, pensamos que es muy conveniente.
Por supuesto que tocamos más asuntos, pero ahora no me acuerdo. Terminamos y nos fuimos a una tasca de al lado, junto con Emilio Urberuaga y Javier Zabala, también ilustradores y amigos, que por la mañana habían intervenido en una charla y un taller y tuvieron la deferencia y la paciencia de quedarse a escucharnos, y con algunos profesores y profesoras a tomar unos vinos y unas tapas.